Asimismo, la creciente colaboración entre organizaciones comunitarias y gobiernos puede generar un impacto significativo en la forma en que se aborda la salud mental. Los esfuerzos coordinados para aumentar la concienciación y movilizar a la comunidad pueden llevar a una mayor demanda y financiamiento para programas de salud mental. Es fundamental que los responsables de polí­ticas públicas y los lí­deres comunitarios sigan priorizando la salud mental y reconozcan su importancia para el bienestar general. El futuro de la salud mental comunitaria es prometedor, especialmente con los crecientes debates sobre la importancia del bienestar mental en la sociedad. Con la tecnologí­a y la digitalización, surgen nuevas oportunidades para abordar la salud mental de formas innovadoras. La telemedicina, por ejemplo, está facilitando el acceso a servicios de salud mental en áreas rurales y desatendidas, eliminando barreras geográficas.

Salud mental comunitaria: qué es y su importancia social

Unidad de Hospitalización parcial integrada en la Red de Salud Mental de utilización pública del Servicio Catalán de la Salud, dirigida a la población de 8 a 18 años con trastornos mentales y de conducta. Está orientada a tratar alteraciones psicopatológicas graves, alteraciones de la conducta o condiciones que, por su complejidad clínica, presentan desadaptaciones importantes difícilmente abordables desde la Atención Primaria de Salud o desde los centros de salud mental, por requerir de una intervención intensiva y pluridimensional sin perder el contacto con el entorno familiar y social. El Hospital de Día está formado por un equipo multidisciplinar de psiquiatra, psicólogo clínico, enfermería especializada, auxiliar de clínica y educador social. Con este objetivo se ofrece un modelo asistencial multidisciplinar de psiquiatras, psicólogos, enfermeros y trabajadores sociales especialistas en salud mental que trabajan con los pacientes y las familias. Para garantizar la máxima recuperación y la continuidad asistencial se requiere la coordinación con los diferentes recursos de la red de salud mental y comunitarios. Con este objetivo se ofrece un modelo asistencial multidisciplinar de psiquiatras, psicólogos, enfermeros y trabajadores sociales especialistas en salud mental, que trabajan con los pacientes y las familias.

Ocronos: revistas indexadas cronológicamente

Es una iniciativa pionera en nuestro país y es el primer servicio de atención online a la salud mental en el INAD. Cualquier médico o profesional sanitario puede derivar un paciente con depresión leve o moderada, igual que lo derivaría a psicoterapia presencial, pero con la ventaja de la inmediatez, ya que no hay listas de espera. El programa tiene el objetivo de proporcionar recursos a las personas con depresión leve o moderada para que puedan aprender a conocer y gestionar sus síntomas.

Definición y fundamentos de la salud mental comunitaria

No obstante, la integración de la atención de salud mental comunitaria y la colaboración con la red social de la persona usuaria se ve obstaculizada por una financiación que favorece la atención institucional, así como por las complejas y dispares redes de servicios y prestaciones de las distintas comunidades autónomas, que han causado dificultades de coordinación y sinergia entre los dispositivos41. La implementación de estrategias de salud mental comunitaria requiere un enfoque multidimensional que involucre a una variedad de actores. Los profesionales de la salud mental, los lí­deres comunitarios, las organizaciones no gubernamentales y los propios miembros de la comunidad deben trabajar en conjunto para identificar necesidades, diseñar programas y evaluar resultados. Entre las estrategias más efectivas se encuentran la creación tratamientos psicológicos subvencionados Barcelona de redes de apoyo comunitario, la educación y sensibilización sobre salud mental y la promoción de polí­ticas públicas que favorezcan el acceso a servicios adecuados. A menudo, la salud mental comunitaria se asocia con una aplicación práctica del modelo biopsicosocial, que reconoce que los problemas de salud mental no son consecuencia exclusiva de factores biológicos o individuales, sino que surgen de la interacción entre una variedad de factores, incluyendo el entorno social, cultural y económico. Esta perspectiva integral permite a los profesionales de la salud mental abordar las causas subyacentes de los trastornos mentales y desarrollar soluciones que fortalezcan el tejido social de las comunidades, ofreciendo así­ apoyo a aquellos que más lo necesitan.

Constituye un elemento diferencial que se define desde la responsabilidad de ofrecer un acompañamiento en todas las esferas de la vida de la persona respetando su voluntad. También se ofrecen espacios de asesoramiento y acompañamiento a familiares, así como orientación e información a profesionales de la red de atención. Por último, y no por ello menos importante, las mujeres sentían que, en parte, el no recibir una atención ajustada a sus necesidades repercutía en una medicalización de sus malestares. Las participantes cuestionaban la intervención de psiquiatría, percibiendo una atención “escasa” e ineficaz acompañada de una percepción negativa respecto a los efectos secundarios de la medicación. Además, una parte significativa de las participantes acusaba de ineficaces los cambios de referentes profesionales a lo largo del seguimiento.

  • Estos esfuerzos ayudan a desestigmatizar la salud mental, empoderando a las personas para que hablen abiertamente sobre sus luchas.
  • Las mujeres expresaban sentir pereza, miedo y resistencia de volver a explicar toda su historia y evolución, además de tener que formalizar una nueva vinculación con un o una profesional que no conocieran.
  • Es así como este trabajo considera al modelo de la Salud Mental Comunitaria aplicada a la atención primaria de salud como estrategia práctica para la promoción de la salud mental en el caso de Ecuador, y como oportunidad para reflexionar sobre su origen, fundamento, objetivos, implementación de políticas y prácticas.

Topics

En lugar de limitarse a abordar los síntomas de una enfermedad mental, este enfoque se centra en prevenir problemas, promover la salud mental y brindar apoyo continuo. En este artículo, exploraremos cómo este modelo comunitario de atención y las buenas prácticas en intervención en salud mental pueden marcar la diferencia en el día a día de las personas. Las reformas de desinstitucionalización psiquiátrica derribaron los muros de los hospitales psiquiátricos, pero en algunos casos no lograron proporcionar alternativas que garantizaran una vida digna para las personas con un diagnóstico de trastorno mental grave. La falta de alternativas comunitarias reales, que tuvieran en cuenta sus anhelos e intereses, produjo un aislamiento de la vida cotidiana y una expulsión simbólica y real de los espacios públicos, en teoría accesibles a toda la población1,2.

Desde la entrada en vigor de la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD)17, en 2008, ha habido un notable progreso en la promoción de los derechos del colectivo (autonomía, información y participación en la toma de decisiones clínicas) y en el desarrollo de legislaciones, estrategias, políticas y programas para la igualdad, la inclusión y el empoderamiento18. Sin embargo, diversos informes internacionales19, 20 han identificado situaciones de vulneración de los derechos humanos, asociados a aspectos institucionales y a prácticas profesionales inadecuadas por la falta de reconocimiento de la personalidad jurídica, protección contra tratos degradantes, libertad de expresión, opinión y acceso a la información y a la atención sanitaria21. El complejo contexto sociodemográfico y epidemiológico, así como la crisis estructural que afronta el sistema de protección social, han fortalecido la actual heterogeneidad del modelo de salud comunitaria en España1, razón por la cual el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social publicó en 2019 el Marco Estratégico para la Atención Primaria y Comunitaria2. Este documento fue discutido con los/las principales responsables públicos de las comunidades autónomas, profesionales sanitarios/as y personas usuarias del sistema, para impulsar de manera alineada la red asistencial y la actualización de la Atención Primaria y Comunitaria de Salud del Sistema Nacional de Salud (SNS). El Equipo Multidisciplinar de Soporte Especializado (EMSE) es un dispositivo asistencial de consulta y atención a las personas con trastornos psiquiátricos. Está formado por dos psiquiatras, dos enfermeros y un auxiliar que realizan atención telefónica y visitas a domicilio y ambulatorias.

Son personas con cierto grado de autonomía y estabilidad en su enfermedad que no presentan situaciones de descompensación aguda. Para Calero, estos factores explican mejor la salud de un individuo que cualquier otro de tipo genético, biológico o físico; y son "más fácilmente abordables" desde un enfoque comunitario que desde un enfoque individual. Además, en este enfoque la educación para la salud es algo fundamental para la transmisión de conocimientos teórico-prácticos orientados a modificar actitudes y hábitos de riesgo para la salud(9).

Resulta indispensable que las predisposiciones colectivas, los apoyos institucionales y la función de coordinación generen y sostengan un espacio horizontal y permeable, construido en conjunto desde la legitimidad de cada experiencia de vida. En esta sintonía se encuentran otros colectivos como No es lo mimo ser loca que loco en Santiago de Chile, InsPiradas en Madrid, Bucles Feministas en Barcelona y otros espacios autoorganizados de mujeres diferentes reunidas con objetivos políticos. La reforma psiquiátrica en España se materializó en la Ley General de Sanidad de 1986, asumiendo las tendencias internacionales que abogaban por una democratización y humanización del tratamiento dado a las personas denominadas «enfermas mentales».

Aunque ahora pueda verse como algo utópico, la tendencia de los/las profesionales del equipo comunitario de salud mental (profesionales de medicina, enfermería, psicología, trabajo social y educación social) es a trabajar de manera interdisciplinaria incluyendo la experiencia de la persona usuaria. Los avances sociales, científicos y tecnológicos de los últimos años han permitido incrementar años de vida a la población general y mejorar su calidad de vida durante los mismos, a pesar de convivir con enfermedades crónicas. La intervención social y comunitaria en salud mental es un enfoque holístico que busca mejorar la salud mental de las personas a través de la participación activa de la comunidad.

Desde sus inicios, la propuesta nikosiana fue creciendo de manera rizomática25, es decir, de forma no jerárquica, sin rumbo fijo, trabajando en proyectos de sensibilización, talleres, comunicación, acompañamiento, formaciones, etc. Los ejes transversales son la politización colectiva y la producción de otros discursos sobre el sufrimiento. En la asamblea semanal se recibe a nuevas personas, otras se despiden, se organizan los contenidos de cada programa, se reflexiona colectivamente sobre la vida, la eutanasia, lo visible y lo invisible, los vecinos, etc.26. Si bien el tratamiento general hacia las personas con un trastorno mental grave ha mejorado, continúa basándose en un paradigma biologicista y paternalista7.

Por ello, la EUCOMS recomienda el uso de intervenciones que integren un tratamiento psicológico basado en la evidencia, como la terapia cognitivo-conductual, la entrevista motivacional y la terapia psicodinámica, con el uso de medicación como una herramienta y no como un objetivo16, así como la mejora de la salud física y la inclusión social de las personas usuarias. Una buena atención de la salud mental comunitaria utiliza intervenciones basadas en la evidencia científica de alta calidad, como directrices clínicas, revisiones sistemáticas y metaanálisis16. Dado que la salud mental comunitaria se desempeña dentro del propio entorno natural, las adaptaciones de las intervenciones basadas en la evidencia a cada contexto son importantes para reflejar las realidades y los recursos locales.

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